Guía práctica para el inversor novato

Educación financiera
por Amparo Simón
30 de septiembre, 2020

En España somos muchos los que ahorramos (61%). Ahora mismo solo un 5% opta por los fondos de inversión como fórmula para hacer crecer su dinero, pero este porcentaje tiene una tendencia alcista gracias a las nuevas herramientas como los robo advisors que hacen más fácil y eficaz la inversión financiera.

Todos estos nuevos inversores necesitan una guía práctica que les oriente y sitúe en un mercado con múltiples opciones. Aquí está.

Inversión activa vs pasiva

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A la hora de invertir, debes escoger entre dos opciones: inversión activa o pasiva. En la activa hay un gestor que intenta batir a los mercados, mientras que la pasiva se limita a tratar de replicar el comportamiento de su índice. Por ejemplo, en renta variable imita a su índice bursátil de referencia.

La inversión pasiva nació como reacción a la activa. Fue John Bogle, uno de los grandes inversores del siglo XX, quien descubrió que la mayoría de los fondos de gestión activa no conseguían batir al mercado a largo plazo.

En 1974 fue despedido de Wellington Fund y aprovechó la ocasión para poner en práctica su filosofía. En solo un año creó Vanguard, su propia gestora de fondos, y lanzó el primer fondo indexado del mundo.

Hoy en día, si los mercados siguen la tendencia pronosticada por Moody’s Investors Service, la inversión pasiva se comerá a la activa en los Estados Unidos en 2021. Su crecimiento sostenido se ha visto impulsado por sus bajos costes y buenos resultados, frente a la activa, que no ha sabido reaccionar.

Pulsa aquí para descubrir todos los secretos sobre la inversión pasiva y compararla con la activa.

Inversión por objetivos

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En lo primero que debes pensar cuando decides invertir tus ahorros es en qué necesitas. ¿Quieres comprarte una casa?, ¿estás pensando en tu jubilación? ¿o en pagar la universidad de tus hijos? ¿Quieres tener un dinero reservado para emergencias? Son preguntas fundamentales que debes hacerte para invertir bien y vivir tranquilo. Así lo hacemos en Finletic.

En Finletic ayudamos a cada uno de nuestros clientes a analizar su situación personal y económica para desarrollar una estrategia de inversión por objetivos en un horizonte temporal.

Objetivos a corto plazo (hasta 18 meses)

Aquí entrarían los objetivos que vas a enfrentar pronto, aunque por ese mismo motivo no vas a conseguir rentabilizar demasiado tus ahorros. Deberás tolerar el efecto negativo de la inflación porque tu horizonte inversor es corto y se prima mantener el valor nominal y tener el dinero disponible.

Objetivos a medio plazo (de 18 meses a 5 años)

Una vez has cubierto tus necesidades a corto plazo, puedes ir a por las de medio plazo, en las que tu patrimonio invertido conservará su capacidad de compra y para eso deberías obtener una rentabilidad similar a la suma de la inflación y los costes.

Objetivos a largo plazo (más de 5 años)

Tras cubrir el corto y medio plazo, puedes pensar en el largo plazo y es ahí donde vas a conseguir mayor rentabilidad para tus ahorros, porque como cuentas con más tiempo para retirar el dinero, puedes asumir más riesgo, medido por la volatilidad.

Pulsa aquí para saber más sobre la inversión por objetivos y prueba aquí nuestro simulador para definir tus propios objetivos y ver cómo deberías ahorrar para conseguirlos.

El ABC de la inversión

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Ya tienes claro que quieres invertir, pero ¿cuáles son las opciones? Hay tres clases de activos financieros que son el ABC de la inversión y que debes conocer porque seguro que se convierten en alguna de tus opciones finales:

Mercado Monetario

El mercado monetario es un conjunto de mercados donde se trabaja al por mayor, intercambiando activos financieros a corto plazo (hasta 18 meses) con un bajo nivel de riesgo y gran liquidez.

Su principal objetivo es facilitar a sus usuarios la posibilidad de mantener su riqueza en forma de valores o títulos con altos niveles de liquidez y una rentabilidad aceptable, aunque reducida. A él acuden principalmente inversores institucionales que quieren dar salida a sus excedentes de tesorería, aunque también hay cabida para clientes minoristas.

Los inversores recurren al mercado monetario cuando quieren hacer inversiones a corto plazo, pero primando el riesgo bajo y la liquidez. Esto es, cuando quieren invertir, pero necesitan tener su dinero disponible rápidamente y en cualquier momento. Pulsa aquí para averiguar cómo funciona.

Renta Fija

La renta fija son emisiones de deuda que hacen estados y empresas que, generalmente, poseen una fecha de expiración fijada. Lo normal es que en el momento de la compra se sepa también la rentabilidad que va a proporcionar, siempre y cuando se mantenga el instrumento financiero hasta el vencimiento y la compañía o estado que lo ha emitido no incumpla ninguno de sus compromisos de pago pactados.

A los inversores conservadores les gusta la renta fija porque creen que sacrifican rentabilidad pero ganan seguridad. ¿Es así? … Pulsa aquí para averiguarlo.

Renta Variable

La renta variable es un tipo de inversión que, generalmente, es más volátil que la renta fija porque la rentabilidad de sus activos financieros es incierta. No se garantiza ni su rentabilidad ni la devolución del capital invertido en ningún supuesto.

Su instrumento de inversión más popular son las acciones de empresas porque es el que más conocen todos los inversores. Tener estas acciones te da derecho, entre otras cosas, a asistir a las juntas de las empresas, votar (si tienes el número mínimo de acciones requeridas) y recibir parte de los beneficios, los dividendos, cuando los distribuyen.

La renta variable puede ocupar una parte de la asignación de activos de una cartera de inversión. Su volumen dependerá del plazo de la inversión y el perfil de riesgo del inversor. Pulsa aquí para conocer todos sus secretos.

Estrategia de inversión

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Una vez has definido tus objetivos, debes hacer un buen reparto de tu dinero, es lo que se conoce como asset allocation o distribución por clases de activos.

En esta tarea pueden ser de gran ayuda los fondos de inversión, que agrupan a los activos arriba mencionados: mercado monetario, renta fija y variable. Es un mundo múltiple y variado. Tienes muchas opciones y puedes escoger la que más se adapta a tus necesidades y perfil de riesgo.

Aquí te dejamos una radiografía de este universo para que te sea más fácil escoger.

Como las opciones que hay son infinitas, vamos a simplificarlo centrándonos en una inversión pasiva en fondos indexados que invierten en las clases de activo comentadas. Estos productos ya han hecho parte del trabajo porque han decidido los sectores y localización geográfica.

A ti te toca decidir qué proporción quieres de cada activo. Para sacar tus números, responde a estas preguntas:

- Cuándo necesitas el dinero

Cuánto más tiempo tengas para dejar tu dinero invertido, más podrás arriesgar y conseguir así más rentabilidad. Si inviertes a largo plazo cuentas con la ventaja de disponer de mayor margen para recuperarte si hay caídas en el mercado, pero si vas a necesitar el dinero pronto (menos de 5 años), tu margen de maniobra se reduce de forma considerable.

Pero veámoslo con un ejemplo. Hasta hace poco los asesores financieros recomendaban restar a 100 la edad del inversor para saber cuánto se podría invertir en renta variable, que, a priori, son activos de mayor riesgo que la renta fija. Así, un inversor de 40 años empezaría su inversión con un 60% en renta variable.

Ahora se recomienda restar desde 110 o 120 porque la esperanza de vida ha crecido, lo que daría un 80% en renta variable. Por supuesto, conforme se acerca la edad de jubilación o el momento en el que el inversor ha planeado retirar su dinero, habrá que hacer ajustes en su cartera para hacerla más conservadora y proteger su dinero.

Conclusión: la renta variable gana más peso en una cartera cuanto mayor es el horizonte temporal de la inversión y va perdiéndolo en favor de la fija conforme se acerca el momento de retirar el dinero.

Y respecto al mercado monetario, por sus características de corto plazo, bajo riesgo y elevada liquidez, puede jugar 3 roles diferentes en las carteras: 1) soportar gastos planificados; 2) actuar como colchón ante eventos inesperados de necesidades de liquidez y; 3) permitir a los inversores minorar el impacto negativo de una posible corrección de mercado y tomar ventaja de las oportunidades de inversión futuras.

- Cuánto quieres arriesgar

Ahí entra en juego tu personalidad, cuál es tu nivel de aversión al riesgo. La regla general es que cuanto más arriesgas, más dinero puedes ganar o perder, pero dentro de esos máximos hay un abanico de opciones que debes examinar para encontrar el que se ajusta a ti.

Hay tres perfiles básicos de inversor: conservador, moderado y dinámico. Cuanto más conservador seas, más peso debes dar a la renta fija porque aporta más seguridad.

En la renta fija sabemos a priori la rentabilidad que vamos a tener, cuánto dinero vamos a recibir y en qué fechas, siempre y cuando se mantenga la inversión hasta vencimiento y no se produzcan eventos crediticios que deriven en el impago de las obligaciones contractuales del emisor. Reduce los riesgos, pero quita también la posibilidad de la rentabilidad ilimitada que ofrece la renta variable, con todos sus riesgos asociados.

En la renta variable no se asegura ningún pago periódico, pues el dividendo de una acción puede ser modificado a discreción del ejecutivo, y tampoco se asegura la devolución de la inversión. Su precio varía cada día dependiendo de factores internos (ganancias/pérdidas, operaciones de inversión…) y externos (política, sociedad, macroeconomía, movimientos especuladores…). Por eso, este producto financiero se adapta mejor a un perfil de inversor dinámico que aguante bien el riesgo a cambio de la posibilidad de ganar más dinero.

Una vez tengas tus respuestas a esas dos preguntas, elabora tu distribución de activos con estas dos premisas en la cabeza:

- Diversificar

Tu cartera no debe tener un solo producto financiero, debes diversificar, combinar productos que inviertan en mercados monetarios, renta fija y renta variable en la proporción que se adapte a tus necesidades y restricciones y se adecúe a tu perfil de riesgo y horizonte temporal. Esto también significa que has de diversificar por áreas geográficas, sectores empresariales, divisas, tamaño de empresas, emisores de bonos, etc.

- Rebalancear periódicamente

La proporción de los diferentes productos financieros debe ir variando con el tiempo para ajustarlos según se vaya acercando el momento de retirada del dinero o debido a la evolución de los diferentes activos o zonas geográficas.

En definitiva, la definición del asset allocation es un proceso complejo en el que deberías invertir todo el tiempo que necesites porque es mejor hacerlo bien desde el principio y no tener que modificarlo durante el camino.

También tienes la opción de recurrir a profesionales que agilizarán y harán más cómodo y seguro todo el proceso de inversión. En Finletic diseñamos un asset allocation personalizado para cada cliente, le hacemos un traje financiero a medida de sus circunstancias personales y económicas para ayudarle a alcanzar todas sus metas. Contáctanos aquí si quieres saber más o tienes cualquier duda.

Los costes

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Los costes de las inversiones son una parte clave del proceso porque pueden comerse las ganancias. Deben conocerse a fondo y también aprender a reducirlos porque cualquier disminución en costes aumenta directamente la rentabilidad y puede suponer fácilmente la mitad de la rentabilidad real.

Hay una serie de claves que pueden ayudarte a reducir costes:

  • Optar por la inversión pasiva para una buena parte de tus activos porque sus costes son muy reducidos.
  • No rotar los productos a menos que sea estrictamente necesario.
  • Evitar productos e inversiones complejas.
  • Revisar las coberturas de mercados y divisas porque pueden esconder comisiones elevadas.
  • Entender el funcionamiento de los costes visibles e invisibles.

Pero lo mejor será que pulses aquí para empaparte sobre cómo funcionan los costes visibles e invisibles y cómo aprender a reducirlos.

Los impuestos

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Lo más habitual es que hagas tus inversiones vía fondos de inversión y los fondos de inversión tributan un 1% anual en el impuesto de sociedades. Pero tú no lo ves ni tienes que hacer nada porque lo paga la gestora del fondo por ti.

Bueno, tú lo pagas pero no te enteras. Lo que hace la gestora es calcular el impuesto y lo deduce diariamente de forma prorrateada de su valor liquidativo. Este gasto es deducible y así lo clasifica la gestora cuando te hace algún reembolso.

Además, si eres persona física residente en España pagas de un 19% a un 23% sobre las ganancias cuando reembolsas tus participaciones en el fondo, es decir, cuando de tener el dinero invertido, pasa a estar en cuenta corriente, pero no soportas ningún impuesto si traspasas tus participaciones de un fondo a otro.

A tus ganancias por el reembolso de tus activos en fondos puedes restarle sus gastos. Estos gastos son las comisiones de las gestoras de los fondos y son deducibles. Puede haber comisiones de suscripción, reembolso, gestión y depósito. Normalmente la entidad gestora del fondo resta estas comisiones al valor liquidativo de las participaciones. Así, cuando se hace el reembolso, la ganancia patrimonial ya tiene deducidos estos gastos.

Optimización fiscal

Está claro que debes pagar impuestos por tus ganancias, pero también puedes hacerlo de la forma más óptima para ti. En Finletic seguimos siempre un proceso de optimización fiscal para todos nuestros clientes:

  • Trabajamos con fondos de inversión en cartera y eso hace que la operativa solo tenga impacto fiscal cuando se hacen reembolsos porque las personas físicas residentes en España no pagan impuestos cuando hacen traspasos de fondos.
  • Cuando el cliente quiere retirar dinero, Finletic analiza todos los FIFOs (First In, First Out) de las posiciones de su cartera. Esto quiere decir que mira la fecha de compra de todos los fondos para retirar primero los más antiguos siguiendo la política del First In, First Out (el que se compra primero es también el primero que se reembolsa).
  • Los activos se ordenan de menor a mayor minusvalía para reembolsar primero los que menos pérdidas tienen e intentar generar el menor impacto fiscal posible (por ejemplo: entre dos reembolsos de -10€ y -100€ cogeríamos primero el de -10€). Si no hay minusvalías se ordena de menor a mayor plusvalía para reembolsar los que tengan menos plusvalías primero. No es necesario que todos los activos a reembolsar salgan del mismo fondo, ni reembolsar el total de la posición del fondo o fondos. Se pueden coger diferentes importes de distintos fondos para sumar el importe que se desea reembolsar.
  • Una vez seleccionados los fondos, se realizan los reembolsos compensando todas las posiciones de forma simultánea para ajustar de nuevo la cartera del cliente a los pesos ideales de su política de inversión.
  • Toda esta optimización fiscal se hace de forma personalizada y de acuerdo a la situación de cada cliente.

Pulsa aquí para conocer más detalles sobre los impuestos de tus inversiones y cómo optimizarlos.

¿Tienes alguna duda? Pulsa aquí y pregúntanos.

La información difundida en este blog tiene una finalidad únicamente divulgativa. Cada persona es responsable de su política de inversión y Finletic no asume ninguna responsabilidad sobre sus acciones. La información está actualizada de acuerdo a la fecha que indica cada artículo.

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FINLETIC CAPITAL SGIIC, SA, con CIF A-87878823, está inscrita en el Registro Mercantil de Madrid al tomo 35.927, folio 151, sección 8ª, Hoja M-645541 y en el registro de la Comisión Nacional del Mercado de Valores con el nº 257.

La inversión en instrumentos financieros conlleva riesgos financieros que deben ser valorados por los clientes antes de su contratación. Finletic incluirá en su cartera únicamente productos adecuados a su perfil de riesgo. A tal efecto, Finletic obtendrá la información necesaria sobre los conocimientos y experiencia del cliente, sobre la situación financiera y sobre los objetivos de inversión de aquel, con la finalidad de que la entidad pueda diseñar la política de inversión que más se adecue a sus intereses. No obstante, el precio o valor de una inversión depende de las fluctuaciones de los mercados financieros, que están fuera de nuestro control. Los inversores han de ser conscientes de que la rentabilidad histórica de cualquier inversión no constituye garantía de resultados futuros y, en función del tipo de inversión, puede ocurrir que el inversor pierda parte o la totalidad del capital. Si tiene alguna duda sobre los riesgos que comporta su inversión le invitamos a consultar el apartado FAQ de nuestra web y, si aún así tiene alguna pregunta sobre los riesgos de su inversión, puede ponerse en contacto con nuestros profesionales a través de cualquiera de los canales que encontrará en la sección Contacto.

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