Cómo saber cuál es la rentabilidad de tus fondos de inversión

Educación financiera
por Amparo Simón
20 de julio, 2020

Cuando inviertes en un fondo de inversión puedes consultar su ficha para conocer su rentabilidad, pero ¿cómo se calcula? y, lo más importante, ¿cuál es la tuya? Aquí tienes las respuestas.

Calcula la rentabilidad de un fondo

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El cálculo de tu rentabilidad en un fondo de inversión puede ser, desde muy sencillo, a complicarse enormemente al sumar múltiples suscripciones y reembolsos.

Pero antes de comenzar, debes ser saber de que hay dos variables que van a minar la rentabilidad de tu fondo:

Costes

Hay costes de muy diversa índole pero son de dos tipos principales:

i) Implícitos: Son los costes repercutidos por el fondo de inversión al partícipe, como puede ser la comisión de gestión, marketing, research, etc. que suelen englobarse en lo que se conoce como OCF (Ongoing Charge Figure). Este coste es detraído del valor de tu inversión diariamente; y

ii) Explícitos: Son los costes soportados por el inversor de forma explícita, como puede ser una comisión por suscribir o reembolsar un fondo o una comisión de custodia.

Impuestos

Siempre debes tener en consideración los posibles impuestos a pagar en el caso de que tengas plusvalías tras el reembolso de participaciones de un fondo de inversión (dependerá de si eres persona física o jurídica).

Por tanto, cuando calculas la rentabilidad de un fondo de forma sencilla, que no es más que calcular la diferencia entre el precio de reembolso (o venta) y el de suscripción (o compra) y multiplicarlo por el número de participaciones, obtenemos una rentabilidad, en términos monetarios, neta de los primeros costes, los implícitos, pero será necesario incluir en la ecuación los gastos explícitos e impuestos si los hubiera.

El precio de un fondo es conocido como valor liquidativo y suele ser publicado diariamente, aunque hay fondos cuya frecuencia de publicación puede ser superior, siendo semanal, mensual o incluso trimestral.

Todos los fondos publican este dato, pero más que mirar un simple número en la web del fondo, lo interesante es saber de dónde sale, saber cómo funciona.

Los fondos invierten el dinero de sus partícipes en distintos activos, como pueden ser acciones, bonos u otros fondos de inversión, entre otros instrumentos financieros. La suma de todos estos activos es lo que se conoce como patrimonio o activos bajo gestión del fondo. Cuando tú inviertes en el fondo, te conviertes en partícipe comprando una parte de ese patrimonio, que se encuentra dividido en participaciones. A modo de ejemplo, si queremos invertir € 1.000 en un fondo cuyo valor liquidativo es de € 10, podremos adquirir 100 participaciones.

Generalmente, la gestora del fondo crea nuevas participaciones cada vez que hay un nuevo partícipe. Cuando alguien lo deja, la gestora le entrega el valor de sus participaciones en dinero y esas participaciones se eliminan.

Por este motivo, el número de participaciones en un fondo sube y baja constantemente. Cada día se calculan estas participaciones dividiendo el dinero invertido en el fondo (patrimonio) entre el número total de participaciones. Así se sabe cuál es su valor liquidativo.

Ese es el número que publican los fondos: su valor liquidativo. Un dato clave para saber cuál es su rentabilidad:

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Así puedes saber cuál es la rentabilidad de un fondo en un periodo determinado y también cuál es la tuya propia. Usemos un ejemplo práctico para tenerlo más claro.

Tu rentabilidad cuando inviertes sólo una vez

Inviertes € 20.000 en un fondo de inversión para comprar 200 participaciones con un valor liquidativo de €100 cada una. Tras 3 años quieres recuperar tu dinero y pides el reembolso de la totalidad de tus participaciones. En ese momento el valor liquidativo del fondo es de €110. ¿Cuánto ganarás? Un 10%, (€ 110 - € 100) / € 100, pero recuerda que esta rentabilidad es neta de gastos implícitos, habiendo que restar el resto de gastos e impuestos si los hubiese.

Tu rentabilidad cuando inviertes varias veces

Lo más habitual es que un inversor invierta una cantidad inicial y luego vaya comprando más participaciones de forma periódica. Y también es normal que cuando se venda, solo sea una parte o se traspase de un fondo a otro.

Ahí se complica el cálculo de la rentabilidad, por lo que nos centraremos en comprender que hay dos tipos de rentabilidades y qué diferencia a cada una.

  • En primer lugar, nos encontramos con la rentabilidad en función del tiempo invertido (Time-Weighted Rate of Return en inglés). Esta rentabilidad nos indica cuál ha sido el comportamiento del fondo de inversión durante un periodo de tiempo determinado, no tiene en cuenta que hayamos aportado o retirado patrimonio de este.

Su forma de cálculo es la misma que hemos visto anteriormente. Esta es la rentabilidad que debemos utilizar para comparar el rendimiento de un fondo con respecto a otro o en comparación con un índice de referencia.

  • En segundo lugar, tenemos la rentabilidad en función del dinero invertido (Money-Weighted Rate of Return en inglés). En este caso, nos indica cuál ha sido el rendimiento en términos monetarios de nuestra inversión. La diferencia es que ésta sí tiene en consideración las diferentes suscripciones y reembolsos realizados.

Este método es el utilizado para analizar cuánto dinero se ha conseguido con la inversión y, en el caso de que no hubiera habido ni suscripciones ni reembolsos, ha de coincidir con la rentabilidad calculada por el método anterior. Su forma de cálculo es algo más compleja, existiendo diferentes formas.

A fin ilustrativo, supongamos que invertimos € 1.000 en un 1 participación de un fondo. Durante el primer año, esta participación se ha revalorizado hasta los € 1.200, es decir, ha ganado un 20%. A inicios del segundo año, invertimos € 1.200 adicionales para adquirir otra participación, teniendo en total € 2.400 invertidos al inicio del año 2. Durante este último año, el valor liquidativo del fondo cae a € 1.050, acabando nuestra inversión el año con € 2.100.

En el caso anterior, la rentabilidad calculada por el primer método, en función del tiempo invertido, es positiva, un 5% (€ 1.050 - € 1.000) / € 1.000).

Sin embargo, por el segundo método, en función del dinero invertido, obtenemos una rentabilidad negativa, pues hemos invertido un total de € 2.200 (€ 1.000 de inversión inicial + € 1.200 de inversión adicional al inicio del segundo año) y hemos acabado el segundo año con € 2.100, lo que nos arroja una pérdida de € 100. Para calcular cuánto representa la pérdida de € 100 sobre nuestro patrimonio por el segundo método se pueden utilizar diferentes fórmulas matemáticas, pero no vamos a entrar en ello.

Lo verdaderamente relevante de este ejercicio es comprender cómo una misma inversión puede arrojar resultados muy diferentes en cuanto a rentabilidad se refiere, siendo necesario comprender el dato de rentabilidad obtenido para no tomar decisiones equivocadas.

Además de lo anterior, es muy importante considerar la rentabilidad proveniente de posibles dividendos que distribuya el fondo de inversión siempre que los hubiese.

Como conclusión, es recomendable preguntarnos el objetivo de nuestro cálculo de la rentabilidad del fondo para estar seguros de qué método usar. De lo contrario, es muy posible que no entendamos el resultado y tomemos decisiones erróneas.

Además, utilizar el método en función del dinero invertido requiere un trabajo previo por parte del partícipe de analizar las diferentes suscripciones y reembolsos que ha realizado a lo largo del periodo de tiempo objeto de estudio.

Finalmente, recalcar que la rentabilidad es uno de los diferentes datos que miden el comportamiento de un fondo de inversión, por lo que observarla de forma aislada, sin tener en consideración otras variables, como el riesgo o el total de costes asumido, no es recomendable. Es muy importante entender a costa de qué hemos conseguido esa rentabilidad.

¿Tienes alguna duda? Pulsa aquí y pregúntanos.

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